Los primeros pasos hacia la cocina siempre son densos, un vaso de agua natural antes de cualquier cosa -como dijo el médico-, una taza de café colándose. Me voy al baño, una ducha, una meada, una afeitada, golpes contra el lavamanos tac tac tac tac tac, el sueño que se repite despierto: tu nombre, tu voz, tu piel, tu partida tac tac tac tac tac, como si pudiera desprenderlo de mí. El olor al café me impregna y el cigarro ausente. Me espera un largo día.

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