Si es de madrugada y resulta que se va la luz, el silencio que le sucede es catastrófico. El ruido que hace la electricidad es reconfortante. El motor de la nevera, las aspas del ventilador, el extractor del aire acondicionado. Ese tipo de cosas evitan que te quedes solo contigo mismo.

La luz se fue en la madrugada y me imaginé que así uno debe sentirse dentro de una cámara anecoica: Escuchaba mi corazón latir con fuerza, como un tambor anunciando la lluvia. La ruidosa corriente de oxígeno entrando por mis fosas nasales seguida de una densa corriente de dióxido de carbono saliendo por las mismas. Todo haciendo ruido. Todo marcando soledades a su propio ritmo.

Y de pronto creí escuchar su voz decir mi nombre. Pero no eran más que ecos de la memoria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s